La leishmaniosis en perros: qué es, cómo se contagia y cómo prevenirla
La leishmaniosis, conocida comúnmente como «enfermedad del mosquito», es una enfermedad parasitaria que afecta principalmente a los perros aunque puede contagiarse a otras especies como gatos, hurones o liebres y está presente en muchas zonas de España.
En la región sureste de Madrid tiene una alta presencia por lo que prevenirla es esencial para mantener la salud de nuestras mascotas, ya que es una enfermedad grave y potencialmente mortal.
Aunque muchas personas han oído hablar de ella, todavía existen muchas dudas sobre cómo se contagia, qué síntomas provoca y, sobre todo, cómo podemos prevenirla.
En Veterinaria en Ruta queremos ayudarte a conocer esta enfermedad para que puedas proteger a tu compañero de cuatro patas de la mejor manera posible.
La leishmaniosis está causada por un parásito microscópico llamado Leishmania infantum. Este parásito puede actuar sobre varios órganos del perro y provocar una enfermedad crónica de evolución variable. Desde que el animal está en contacto con el parásito hasta que empieza a verse los síntomas, pueden pasar desde pocas semanas hasta más de un año debido a la respuesta inmunitaria del paciente y al largo periodo de incubación.
🦟 ¿Cómo se contagia nuestra mascota?
La principal vía de contagio es mediante la picadura de un insecto díptero del género Phlebotomus, muy similar a un mosquito, aunque mucho más pequeño y silencioso.
Los insectos de Phlebotomus tienen hábitos crepusculares (más activos al amanecer y anochecer) y sus hembras se alimentan de sangre mediante picaduras indoloras.
Para que el mosquito pueda transmitir la enfermedad, debe picar a un animal enfermo y el parásito tiene que estar en su interior durante 4 a 25 días en los que continúa su ciclo hasta ser infectivo. En ese momento transmitirán la enfermedad al siguiente animal que piquen.
Es importante aclarar que no se transmite por el contacto directo entre perro y humanos o entre perro y perro, por compartir bebederos, juguetes o convivir juntos.
Aunque la picadura del flebótomo es la forma de contagio más habitual, existen otras vías mucho menos frecuentes:
- Transmisión de la madre a los cachorros durante la gestación.
- Transfusiones de sangre si el donante está infectado y no ha sido correctamente analizado.
- En casos muy excepcionales, durante la monta entre perros infectados.
🐱 ¿Solo afecta a los perros?
Aunque el perro es el principal afectado, los gatos también pueden padecer leishmaniosis. Sin embargo, es bastante menos frecuente, ya que los felinos parecen tener una mayor resistencia frente al parásito.
Además, los síntomas en gatos suelen ser diferentes. Mientras que en los perros predominan los problemas generales y de distintos órganos, en los gatos es más habitual encontrar lesiones en la piel, heridas que no cicatrizan o nódulos cutáneos, aunque también pueden aparecer alteraciones oculares o signos generales.
Precisamente por ser menos frecuente, muchas veces puede pasar desapercibida si no se tiene en cuenta.
👨👩👧👦 ¿La leishmaniosis puede transmitirse a las personas?
Es una duda muy frecuente que conviene aclarar:
La leishmaniosis es una zoonosis, lo que significa que puede afectar tanto a animales como a personas. Sin embargo, un perro con leishmaniosis no contagia directamente a las personas. No existe riesgo por convivir con él, acariciarlo, compartir el hogar o recibir lametones.
Para que se produzca el contagio es necesaria la intervención del flebótomo. Es decir, el flebótomo debe picar a un animal infectado y posteriormente picar a otra persona o animal para poder transmitir el parásito.
En personas sanas, el sistema inmunitario suele ser capaz de controlar la infección. No obstante, el riesgo puede ser mayor en personas con las defensas disminuidas, como pacientes inmunodeprimidos o en tratamiento con determinados medicamentos.
Por este motivo, proteger a nuestros perros frente a la leishmaniosis no solo beneficia su salud, sino que también contribuye a reducir la circulación del parásito en el entorno. El uso de collares y pipetas repelentes, incluso en pacientes ya contagiados, ayuda a disminuir el riesgo de que el flebótomo pueda adquirir y transmitir la enfermedad.
En definitiva, convivir con un perro diagnosticado de leishmaniosis no supone un peligro para la familia. Lo realmente importante es mantener unas buenas medidas de prevención frente a la picadura del flebótomo y realizar un adecuado seguimiento veterinario de los animales afectados.
⚠️ Síntomas más frecuentes
La leishmaniosis puede afectar prácticamente a cualquier órgano del cuerpo por lo que puede manifestarse de muchas formas y los síntomas cambian mucho de un animal a otro, lo que a veces dificulta su detección precoz. Algunos de los signos más comunes son:
- Pérdida de peso progresiva.
- Cansancio o menor actividad.
- Ganglios linfáticos aumentados de tamaño.
- Lesiones en la piel.
- Caída de pelo, especialmente alrededor de los ojos y las orejas.
- Heridas que tardan en cicatrizar.
- Crecimiento exagerado de las uñas.
- Sangrado por la nariz.
- Cojeras.
- Inflamación de las articulaciones.
- Problemas oculares.
Es importante tener en cuenta que algunos perros pueden estar infectados sin mostrar síntomas durante meses o incluso años.
🔎 ¿Cuándo debo sospechar?
Si tu perro presenta alguno de los síntomas anteriores, especialmente si vive o pasea por zonas donde existe el mosquito transmisor, es recomendable acudir al veterinario.
Muchas veces los primeros signos son muy sutiles: una pequeña pérdida de peso, apatía o lesiones cutáneas que no terminan de curar. Detectar la enfermedad de forma precoz permite comenzar el tratamiento antes de que aparezcan complicaciones graves.
En el caso de los gatos, cualquier lesión cutánea persistente, nódulos o problemas oculares también deberían ser motivo de consulta.
🩺 ¿Cómo se diagnostica?
Actualmente disponemos de diferentes pruebas para confirmar la enfermedad. Las más habituales son:
- Test rápidos mediante una pequeña muestra de sangre.
- Análisis de sangre específicos para detectar anticuerpos frente a Leishmania.
- Analíticas completas de sangre y orina para valorar si existe afectación de órganos como el riñón o el hígado.
El veterinario elegirá la prueba más adecuada según los síntomas y el momento de la enfermedad para llegar a su diagnóstico.
🛡️ Prevención: la clave para proteger a tu mascota
1️⃣ Uso de repelentes
Los collares y determinadas pipetas actúan repeliendo al flebótomo, evitando que llegue a picar al animal.
Son la primera barrera de protección y resultan imprescindibles durante la época de mayor actividad del mosquito, aunque en muchas zonas de España se recomienda utilizarlos prácticamente durante todo el año.
Es importante utilizar productos específicamente indicados para este fin y respetar siempre los tiempos de renovación.
Recuerda: algunos collares y pipetas utilizados en perros son tóxicos para los gatos, por lo que nunca deben aplicarse en ellos sin indicación veterinaria.
2️⃣ Vacunación
La vacuna frente a la leishmaniosis no impide que el mosquito pique, pero ayuda al sistema inmunitario del perro a responder mejor frente al parásito si llega a infectarse.
Por tanto:
- Los repelentes disminuyen la posibilidad de que el mosquito pique.
- La vacuna prepara las defensas del organismo frente al parásito.
La mejor protección consiste en combinar ambas medidas junto con las revisiones veterinarias periódicas.
3️⃣ Medidas adicionales
- Evitar paseos al amanecer y anochecer en zonas de riesgo.
- Mantener al perro en interiores durante las horas de mayor actividad del flebótomo.
- Uso de mosquiteras en el hogar.
Todo ello, con el objetivo de evitar que el mosquito esté en contacto con nuestra mascota.
❤️ Una enfermedad que requiere control veterinario
La leishmaniosis es una enfermedad seria, pero con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado, muchos perros pueden mantener una buena calidad de vida. El seguimiento veterinario es esencial para controlar su evolución.
💉 ¿Se puede tratar?
Sí. Aunque en la mayoría de los casos esta enfermedad no tiene cura completa, la leishmaniosis sí tiene tratamiento y muchos perros consiguen mantener una buena calidad de vida durante muchos años.
Sin embargo, es importante saber que, en la mayoría de los casos, el objetivo del tratamiento no es eliminar completamente el parásito, sino controlar la enfermedad y evitar que vuelva a activarse. Por ello, estos pacientes necesitan controles veterinarios periódicos y analíticas de seguimiento.
🏡 Protege a tu mascota con prevención y revisiones
La leishmaniosis es una enfermedad seria, pero hoy en día contamos con herramientas muy eficaces para prevenirla y detectarla a tiempo.
En Veterinaria en Ruta te ofrecemos asesoramiento personalizado en prevención, así como diagnóstico precoz y tratamiento adaptado a cada caso y resolveremos cualquier duda sobre esta enfermedad, todo ello sin el estrés que supone el desplazamiento a una clínica.
Si quieres proteger a tu mascota frente a la leishmaniosis o crees que puede presentar alguno de los síntomas descritos, estaremos encantados de ayudarte. La prevención y el diagnóstico precoz siguen siendo nuestras mejores armas para mantener a nuestros compañeros sanos durante muchos años.